El mundial de fútbol ha desatado una nueva polémica. La prensa progre no podía dejar pasar la oportunidad para reclamar una diversidad forzada, buscando encajar una situación a su relato de victimización. Ignorando los antecedentes históricos y demográficos, y haciendo a un lado la calidad futbolística o los análisis con puntos de vista encontrados en cuanto al empleo de la tecnología para el arbitraje, la pregunta que se ha puesto sobre la mesa es: ¿Por qué no hay negros en la selección argentina? Pero antes de lanzar esta absurda interrogante no habría sido mejor preguntarse si la emoción a la hora de cantar un gol varía según el tono de

El diario estadounidense The Washington Post ha sido el centro de la controversia por este planteamiento ante el supuesto supremacismo blanco en el plantel dirigido por Lionel Scaloni. Muchos podrían preguntarse también por qué hay entonces un aparente supremacismo negro en la selección francesa. Esto en realidad no debería ser tema de debate en un evento deportivo. Argentinos y franceses solo quieren vivir la emoción de ver a su selección levantar la copa.

Sin embargo, el portal estadounidense de línea progresista prefirió apostar por un discurso vacío y sin fundamento, demostrando además la ignorancia de sus redactores al momento de hablar sobre Latinoamérica. «Quizás el ‘morocho’ más famoso de Argentina es la leyenda del fútbol Diego Maradona, quien saltó a la fama en las décadas de 1980 y 1990. El país tuvo tres días de luto nacional cuando falleció en noviembre de 2020. Esta leyenda no blanca se convirtió en la cara del fútbol argentino e, irónicamente, en una ‘nación blanca’», señaló el portal, que luego tuvo que corregir su error.

«Los comentarios que he recibido han sido abrumadoramente positivos», dijo la autora del artículo a Fox News Digital. «Muchas personas, y especialmente los argentinos, están emocionados de finalmente tener una conversación sobre la raza en Argentina… Es posible que a algunos no les haya gustado centrarse en la raza, pero las preguntas sobre la percepción de la blancura de Argentina y la falta de diversidad tienen mucho que ver con su cultura e historia».

«Somos un país, no una serie de Netflix»

Pero la evidencia muestra lo contrario. Los comentarios fueron abrumadoramente negativos. Muchos argentinos le reprocharon a la autora su enfoque. En las redes sociales se hizo viral una frase que muchos usaron para expresar su inconformidad. «Somos un país, no una serie de Netflix».

De esta manera hubo muchos que se mostraron en contra de las cuotas raciales que añora la autora, quien ignora que la historia de Argentina es muy distinta a la de EE. UU. En nada se compara la esclavitud y la segregación que tuvo lugar en el norte con lo ocurrido en tierras australes.

Una selección reflejo de su población

También está el hecho de que la prensa progre desconoce u omite que hasta 70 % de los argentinos tiene alguna descendencia italiana en su árbol genealógico, y que no existe tal cosa como el privilegio blanco sino que la gran mayoría de los inmigrantes europeos llegaron huyendo del hambre y la guerra. La tierra que para ese entonces era el granero del mundo proveyó riqueza y esperanza a los inmigrantes que buscaban prosperar en los siglos XIX y XX. No se puede olvidar que entre 1895 y 1896 Argentina lideraba el ranking como el país con el ingreso per cápita más alto del planeta.

Apellidos como Zanetti, Mascherano, Demichelis, Passarella, Di María, Messi, son el reflejo de la composición de una selección de fútbol y de un país. Incluso el director técnico, Lionel Scaloni, tiene doble ciudadanía. Lo mismo Armani, Lo Celso, Pezzella, Tagliafico y Dybala. Este último tiene pasaporte italiano por su abuela y apellido polaco por su abuelo.

Entre la libertad y la guerra

¿Y qué pasó con la población negra en el país? Según la página oficial de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, la Asamblea del Año XIII de las Provincias Unidas del Río de la Plata dictó la libertad de vientres en 1813, cuando Argentina todavía era territorio español. Esto significa que las personas nacían libres, aunque su madre hubiera sido esclava.

Ya para 1853 la Constitución de la Nación Argentina (como nación soberana) abolió completamente la esclavitud en su artículo 15. «En la Nación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres»…

Una década después, Argentina entró en la Guerra de la Triple Alianza con Uruguay y Brasil contra Paraguay. Allí se perdió una generación de varones, entre ellos un gran número de la población negra.

Esclavo viene de eslavo

Es un error ver la esclavitud como una cuestión de blancos y negros. La palabra esclavo viene de eslavo, precisamente por cómo y cuánto los árabes del norte de África esclavizaban a la población del este de Europa. Pues durante la Edad Media estaba prohibido que los cristianos fueran esclavos y/o que esclavizaran. Entonces, los musulmanes del Imperio Otomano se dedicaron a capturar pueblos paganos de las costas de Europa.

Parte de la esclavitud moderna, la «trata de blancas», surge de la captura de eslavas para el tráfico sexual, muchas de las cuales terminaron en Argentina en el siglo XIX y XX, nuevamente desmontando el discurso del «privilegio blanco» que forma parte del relato progresista.

De manera que no toda la migración blanca y, europea en general, llegó a Argentina en condiciones privilegiadas. Reprochar que no hay negros en la selección argentina solo expone el desconocimiento de la historia y la demografía del país con la única intención de dar paso a un discurso de supuesta reivindicación que, en este caso, terminaría beneficiando a una población prácticamente inexistente.

Por Mamela Fiallo Flor para PanamPost

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Facebook35k
Twitter2k
Instagram480