La Selección argentina perdió 2 a 1 con Arabia Saudita en el debut en el el Grupo C del Mundial de Qatar 2022, con un gol de penal de Lionel Messi tras una falta cobrada dentro del área sobre Leandro Paredes mediante el VAR y tantos de Saleh Al-Shehri y Salem Al-Dawsari en el comienzo del segundo tiempo. El equipo de Lionel Scaloni tuvo tres tantos anulados, dos por el sistema semiautomático del VAR y otro más claro gracias al juez de línea.

Fue un partido bravo que avisó en los primeros 45 minutos. Es que Argentina, acostumbrado a tener el control de la pelota y del encuentro, estuvo impreciso ante un seleccionado batallador, bien trabajado en defensa, que le marcó una última línea bien adelantada.

Esa defensa, parada muy cerca de la mitad de la cancha, generó fueras de juego constantes ante los piques de Lionel Messi, Ángel Di María y Lautaro Martínez. En total fueron tres los goles anulados, dos mediante la nueva tecnología semiautomática del VAR, que le negó un grito a Leo y otro al Toro.

Uno más, también a Martínez (que en los dos definió de excelente manera), pero claramente adelantado y sin necesidad de la ayuda tecnológica. Todo un símbolo fue que a la Selección le cobraron siete fueras de juego en un tiempo, más que en todo el Mundial de Rusia 2018.

Le faltó tranquilidad al seleccionado de Scaloni en la primera etapa. Se lo notó sin los maravillosos toques de siempre, incómodo, muchas veces ansioso y muchas otras tardando una décima de segundo más en el pase.

Arabia Saudita, del otro lado, buscó trabajar a partir de la velocidad de sus delanteros y algún pase para quedar mano a mano con los defensores argentinos. Con la defensa bien arriba, obligó a que los delanteros argentinos recibieran bien lejos del arco.

El segundo tiempo fue una pesadilla para Argentina. En 10 minutos fatales en el comienzo de la segunda etapa, el equipo argentino tuvo dos malas pasadas. En la primera, quedó dos contra dos en defensa, Al-Shehri se le escapó a Cuti Romero y definió cruzado, pegado al palo. Imposible para Dibu Martínez.

Inmediatamente después del empate, el equipo de Hervé Renard olió sangre y salió con todo a buscar el triunfo. Con más presión en ataque y obligando a Argentina a jugar para atrás o lanzar pases largos, el conjunto árabe golpeó de nuevo. Armó una gran jugada por derecha, un despeje de Otamendi le quedó a Alabid, que remató de zurda y despejó Romero, pero el rebote lo bajó Al-Dawsari, nadie lo quiso bajar y el extremo logró algo impensado: sacó un remate espectacular entre tres hombres argentinos y la colgó del ángulo para el 2 a 1.

Y con el resultado en contra, el equipo de Scaloni se vio noqueado. Atacó, tuvo algunas, fue al frente, pero no pudo quebrar la resistencia de Al-Owais. Con poco de Messi, un Di María que no resolvió rápido como siempre, un clima enrarecido y un tremendo desconcierto general, a pesar de los tres cambios del entrenador, que mandó a la cancha a Julián Álvarez, Enzo Fernández y Lisandro Martínez.

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