Hace mas de 50 años Disney publicaba una explicación sencilla y resumida para explicar el fenómeno de la inflación. La moraleja presentada fue increíblemente ilustrativa para los infantes de aquella época, pero parece incomprensible para los politicos izquierdistas de Latinoamérica.

 

 

En la década de 1970 y en medio de las presiones inflacionistas a nivel mundial, la compañía Disney desarrollaba un cortometraje para explicar lo que era la “ilusión monetaria” que producía la emisión de dinero sin respaldo.

Disney utilizó a su famoso personaje “Ludwing Von Pato”, abiertamente inspirado en el economista libertario Ludwig von Mises, uno de los máximos exponentes de la escuela austríaca de la economía y un acérrimo defensor del libre mercado.

Del mismo modo en que sucede en la vida real, Disney caricaturizó el efecto de una creciente cantidad de dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes, hasta el punto de parodiar una hiperinflación. Para los infantes de la época la representación fue increíblemente ilustrativa, pero para los economistas de la actualidad, especialmente en Latinoamérica, parece algo todavía extremadamente difícil de comprender.

La teoría moderna de la inflación

A partir de la década de 1970 se derrumba el paradigma de las ideas keynesianas originales y se llega a un consenso claro: la inflación es un fenómeno de índole monetario. Las postulaciones de Milton Friedman rescataron la teoría cuantitativa del dinero y señalaron una relación causal entre la expansión de la oferta monetaria y el aumento del nivel de precios.

La teoría “monetarista” de la inflación fue re-parametrizada en la década de 1980 con los aportes de Thomas Sargent y Neil Wallace, esta vez incluyendo los cambios en la demanda de dinero y el rol del Estado en la “dominancia fiscal” sobre la política monetaria.

La inflación es la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, y este parámetro es un precio más de la economía que se determina en el mercado monetario a partir de la interacción entre la oferta de dinero (que inicia en la emisión del Banco Central) y la demanda de dinero (la cantidad de pesos que quiere la gente).

Esta concepción continúa aceptándose hasta la actualidad por prácticamente todo el espectro del mainstream, tanto por economistas de la “nueva economía clásica” como por los partidarios de la “nueva economía keynesiana”. En pleno siglo XXI, y dentro de la frontera científica de la economía, parece una discusión saldada hace mucho tiempo.

Pero los economistas del socialismo no adhieren a la postura económica científica del mainstream internacional. Personalidades de gobiernos «progresistas» optan por “teorías alternativas” que cumplen el mismo rol que ocupa la homeopatía con respecto a la medicina.

Veremos si esta explicación de hace más de 50 años, con dibujitos animados y con un tono comprensivo para niños, es suficiente para que algunos socialistas entren en razón.

Por admin

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