En una entrevista para The Telegraph, la actriz británica Emily Blunt aseguró estar cansada de los papeles de “protagonista femenina fuerte”.

Con motivo del estreno de su nueva película, The English, la actriz londinense Emily Blunt ha mostrado su hastío ante la falta de originalidad en el cine a la hora de representar personajes femeninos.

«Lo peor de todo es cuando abres un guion y lees las palabras “protagonista femenina fuerte”. Eso me hace poner los ojos en blanco: ya estoy fuera. Estoy aburrida», declaró Emily Blunt.

Con respecto a su personaje en The English, Emily Blunt dijo que ama «los personajes con secretos. Me encantó la alegría de Cornelia, su esperanza, su ingenuidad». De los personajes femeninos de hoy en día criticó que «esos personajes están escritos como increíblemente estoicos, pasas todo el tiempo actuando duro y diciendo cosas duras. Cornelia es más sorprendente que eso. Es inocente sin ser ingenua y eso la convierte en una fuerza a tener en cuenta».

Con respecto a su relación con Eli, el personaje protagonista masculino de The English, Emily Blunt dijo que «sus diferencias se vuelven irrelevantes porque se necesitan mutuamente para sobrevivir. Eso me pareció muy bueno».

Emily Blunt y el feminismo de Hollywood

En apenas unas pocas frases, Blunt ha hecho una disección precisa de todo lo malo que el feminismo woke ha traído para los personajes femeninos en el cine.

El empeño de la industria cinematográfica por ser una correa de transmisión de la izquierda y por satisfacer los reclamos feministas solo han conseguido que desde hace un tiempo todos los personajes femeninos carezcan de originalidad y se limiten a seguir una receta casi al pie de la letra.

El corsé ideológico woke solo permite personajes femeninos que sean fuertes y actúen como hombres, como tipos duros. La feminidad en las mujeres es vista como indeseable y como muestra de debilidad, por lo tanto, los personajes femeninos siempre se muestran como invulnerables y perfectas, haciendo imposible que el público se identifique con protagonistas que no son realistas.

Un buen personaje, sea masculino o femenino, debería mostrar el denominado “viaje del héroe”, un camino de aprendizaje en el que se cometen errores y se aprende de ellos, haciendo sacrificios para superar obstáculos y evolucionar. Como explicaba Billy Wilder al final de Some Like It Hot, nadie es perfecto, por lo que es imposible identificarse con un personaje inmaculado y omnipotente.

Sin embargo, últimamente, todo personaje femenino es mostrado como perfecto por el mero hecho de ser mujer. Son fuertes, inteligentes, sabias y “empoderadas” en todo momento, y su único defecto es no creer en sí mismas, siendo esto último mostrado siempre como consecuencia de la opresión y el ninguneo patriarcal, que es lo único que les estaría impidiendo avanzar.

Este tipo de personas perfectas solo existe en la imaginación febril de las feministas, y es por eso que el público da la espalda a esta clase de representaciones femeninas. Gracias a las palabras de Emily Blunt, ahora sabemos que no solo el público se ha cansado de esta tendencia, sino que también las actrices son conscientes de lo artificial y problemático de esta fijación de Hollywood.

Blunt también ha puesto el dedo en la llaga con otro de los grandes problemas que afecta a las producciones actuales, y es cómo se muestran las relaciones entre hombres y mujeres bajo el férreo marco ideológico del feminismo.

Cuando Emily Blunt considera bueno que la pareja protagonista ignore sus diferencias para sobrevivir, está reconociendo que el feminismo dicta que las diferencias entre hombres y mujeres han de exacerbarse en vez de celebrarse.

A la izquierda le interesa explotar la desigualdad para ganar adeptos y votos, pero en su obsesión por promover la igualdad olvida que no toda desigualdad es fruto de la injusticia, ni es necesariamente mala.

Hombres y mujeres no son iguales, ni pueden serlo. Sus diferencias son, en muchos casos, innatas y hacen que unos y otras se complementen, aprovechando las fortalezas de cada uno y mitigando sus debilidades recíprocamente.

Sin embargo, Hollywood se ha empleado a fondo durante los últimos años en promocionar una agenda en la que no solo se muestra a la mujer como perfecta —a mayor gloria del feminismo—, sino que además se deconstruye sistemáticamente al hombre, el cual es mostrado como débil y estúpido en el mejor de los casos, o como malo y perverso en el peor de ellos.

Rara es la película en la que el hombre no pasa de ser un mero sparring al que la mujer se dedica a golpear inmisericordemente de forma figurada, y a veces literalmente. Cuando no les están dando palizas a pesar de la implausibilidad física, están dándoles lecciones y órdenes para que puedan actuar correctamente.

Paradójicamente, esto que nos tratan de vender como una representación valiente y necesaria de la mujer, se ha terminado convirtiendo en una caricatura poco creíble, y lo realmente valiente es lo que ha declarado Emily Blunt para The Telegraph, que ahora se arriesga a ser cancelada por no seguir al pie de la letra el guion feminista de Hollywood y decir lo que la mayor parte del público piensa: que los personajes femeninos feministas ya cansan.

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