Cualquiera sea el resultado Jair Bolsonaro hizo una elección que no estaba en los análisis previos de los grandes multimedios de Brasil ni las encuestadoras tradicionales y Luiz Inácio Lula da Silva deberá revisar su estrategia para la 2da. vuelta. Porque la noticia es que hay balotaje y que el margen entre uno y otro es de 3 puntos porcentuales. El ‘voto oculto’ o ‘voto vergüenza’ -que fue clave en la Argentina para Carlos Menem en 1995, no fue detectado por los encuestadores tradicionales. Todo indica que se le complicó al Partido dos Trabalhadores, cuando según las previsiones parecía tener asegurado el comicio. Esto no quiere decir que Lula da Silva no pueda ganar en el balotaje pero sí que el comicio es mucho más parejo de lo que parecía previamente. Al menos Bolsonaro parece tener más que el 36% o 37% que le vaticinaban los números previos.

Lula da Silva no llegó al 48%. Y Bolsonaro superó el 44%.

La paridad es enorme, luego de la acertada polarización que provocó Bolsonaro en el último debate televisivo, y esto lo ha beneficiado para descontar diferencias con Lula da Silva, que hasta ese momento parecía gozar de una facilidad extrema para alcanzar el triunfo, muy probablemente en 1ra. vuelta. Es evidente que los encuestadores deberán revisar sus metodologías y el universo consultado porque no representa al electorado brasilero que concurrió a las urnas el domingo 02/10.
Los encuestadores no pudieron o no supieron identificar las consecuencias del debate televisivo final.

Es cierto que desde que regresó la democracia a Brasil nunca quien salió en 2do. lugar en la 1ra. vuelta pudo revertir en la 2da. vuelta y ganar. Pero esto es sólo un dato estadístico.
Lula da Silva deberá buscar más apoyo porque hasta ahora los candidatos que salieron en 3er. y 4to. lugar anticipan una neutralidad para el balotaje.

Los encuestadores no consiguieron que mucha gente dijera la verdad sobre cómo iba a votar. Probablemente Lula da Silva era el personaje simpático o el político de moda, y alguna gente numerosa no quería decir que votaría por Bolsonaro. Pero eso no define el voto en el cuarto oscuro. Otra hipótesis es que una cantidad importante de electores consideró que no era un voto útil ir por las alternativas secundarias y a último momento anticiparon en la 1ra. vuelta su voto en una probable 2da. vuelta. Ahora la pregunta inevitable es cuánto resto tiene cada candidato para buscar votos accesorios y cómo se comportará el electorado que no eligió en 1ra. vuelta ni a Bolsonaro ni a Lula da Silva. Por último, habrá que ver cómo considera la sociedad brasilera el resultado: si es una victoria mínima de Lula da Silva o si es una enorme reacción de Bolsonaro, quien podría alcanzar su reelección. Ahora comienzan días de mucho trabajo para encontrar algunas respuestas: ¿cuánto resto tiene cada uno de los candidatos emergentes?

Por admin

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