La contraofensiva ucraniana en el este del país sigue avanzando y la bandera azul y amarilla cada vez ondea en más localidades. Este lunes las Fuerzas Armadas de Ucrania han ganado terreno en Donetsk, Lugansk y Jersón, tres de las cuatro provincias anexionadas por Rusia. Los altos cargos castrenses han asegurado haber tomado el control de la ciudad de Torske, situada en la región de Donetsk, y muy cerca de la frontera con Lugansk. Además, este sábado el Ejército ucraniano ya había recuperado la ciudad de Lymán, considerada como una localidad de importancia estratégica.

El portavoz del Grupo Oriental de las Fuerzas Armadas ucranianas, Serhiy Cherevati, ha resaltado que unidades del Ejército «han tomado la aldea de Torske, en su camino a Kreminaya», antes de agregar que las fuerzas rusas «están intentando fortalecer sus posiciones en Kreminaya y construir defensas».

En este sentido, ha resaltado que las tropas rusas «están atacando con fuego de artillería» para intentar impedir el avance de las fuerzas ucranianas, según ha recogido la agencia ucraniana de noticias UNIAN. «Nuestras unidades siguen trabajando porque quedan restos (de las tropas rusas) en los bosques, estabilizando la situación, capturando a los ocupantes y desminando», ha zanjado.

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Este avance de las tropas ucranianas llega apenas un día después de que el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, anunciara que la ciudad de Limán, situada en la región de Donetsk y puerta de entrada a la vecina Lugansk, se encuentra «completamente liberada».

El portavoz del Ejército ruso, Igor Konashenkov, confirmó el sábado la retirada de las fuerzas rusas de la ciudad. «Dado que existía una amenaza de cerco, las tropas aliadas fueron retiradas del asentamiento hacia líneas más ventajosas», explicó Konashenkov en rueda de prensa recogida por la agencia TASS.

La ciudad, en la región de Donetsk, era utilizada por el Ejército ruso como un centro de transporte vital. Allí, según estimaciones ucranianas, permanecían rodeados esta mañana en torno a 5.000 militares rusos, el mayor asedio a un contingente ruso desde el comienzo de la guerra.

Romper la línea de defensa en Lugansk y Jersón

Las Fuerzas Armadas de Ucrania tratan de romper las líneas de defensa rusas en el área de la localidad de Kreminna, en la región oriental de Lugansk, dijo este lunes el portavoz castrense de la autoproclamada república popular de Lugansk, Andréi Marochko. «Después de que tuviéramos que abandonar Lymán, nuestros militares se atrincheraron en las afueras de Kreminna y la situación está bastante caliente allí», ha reconocido.

«El enemigo no deja de intentar romper nuestras defensas, pero nuestros héroes están haciendo frente a estos intentos en estos momentos», aseguró el portavoz prorruso.

Posteriormente, Marochko dijo a la agencia Interfax que las fuerzas ucranianas han cruzado la frontera administrativa de Lugansk, en dirección de Lisichans, pero que por ahora sufren «problemas logísticos debido al constante fuego de la artillería de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia».

Indicó que el Ejército ucraniano ha avanzado entre 1,5 y 2 kilómetros y que están bajo fuego ruso desde tres direcciones. «Todo aquel que entra en el territorio de la república popular de Lugansk está siendo sistemáticamente destruido desde el norte, el este y el sur», aseguró.

Además, Rusia también reconoció este lunes el avance de Ucrania en la anexionada región de Jersón, en el sur del país, donde logró romper algunas líneas defensivas rusas y obligó a las fuerzas rusas y prorrusas a replegarse a nuevas posiciones de defensa.

«El enemigo logró penetrar nuestra defensa en dirección a Zolota Balka y Oleksandrivka con unidades de tanques numéricamente superiores», declaró en el parte militar matituno el portavoz de Defensa ruso, Igor Konashénkov. Según el mando ruso, «las tropas rusas ocuparon una línea de defensa previamente preparada y continúan atacando al enemigo masivamente».

Ambas localidades está ubicadas a unos 130 kilómetros al noreste de la ciudad de Jersón. «Las pérdidas de combatientes ucranianos en esta zona ascendieron a unos 130 efectivos y 23 máquinas de combate», añadió Konashénkov. Según recoge la agencia Reuters, el avance de las últimas horas podría superar los 30 kilómetros.

Tanto en Jersón como en Zaporiyia el Kremlin no tienen definidas y delimitadas las fronteras de las provincias (pese a haberlas anexionado ya a la Federación Rusa). Este lunes el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, aseguró que «consultaran a la población de estas regiones» y que «cualquier configuración dependerá únicamente de la voluntad de la gente que viven en estos territorios».

Críticas internas en Rusia

La derrota rusa en la provincia de Járkov y Lyman, está «cambiando fundamentalmente el espacio de información ruso», asegura en su informe diario el Institute for the Study of War, un centro de estudios con sede en Washington.

Este Think Tank apunta que «los medios de comunicación patrocinados por el Kremlin y los blogueros rusos lamentan la pérdida de Lyman y, al mismo tiempo, critican los fracasos burocráticos de la movilización parcial», en lo que consideran que es un cambio en el relato ruso.

«Algunos invitados en programas de televisión del Kremlin que se emitió (editado) el 1 de octubre criticaron la decisión del presidente ruso, Vladimir Putin, de anexar cuatro provincias sin antes asegurar sus fronteras administrativas o incluso el frente, expresando dudas sobre la capacidad de Rusia para ocupar la totalidad de estos territorios», recoge el informe.

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