Existen varias similitudes entre los crímenes de guerra cometidos por los nazis en la Segunda Guerra Mundial y lo que está ocurriendo en Ucrania en estos momentos por las tropas rusas. La comparación la realizó nada menos que el más famoso cazador de nazis del Departamento de Justicia estadounidense, Eli Rosenbaum, quien en junio fue designado para dirigir las investigaciones de las atrocidades en la invasión ordenada por Vladimir Putin.

El funcionario, involucrado en más de 100 casos para revocar la ciudadanía o deportar a presuntos nazis, reconoció que se trata de pesquisas difíciles. Su labor solo le permite investigar los casos en los que están involucrados ciudadanos estadounidenses, pero el equipo compartirá información en colaboración con autoridades ucranianas y agencias de otros países.

Si bien remarcó que “se necesita tiempo”, reafirmó las palabras del fiscal general estadounidense cuando ambos estuvieron de visita en Ucrania en junio: “No hay escondite para los criminales de guerra”.

Vladimir Putin y su ministro de Defensa, Sergei Shoigu Vladimir Putin y su ministro de Defensa, Sergei Shoigu

Rosenbaum indicó que el objetivo es garantizar una medida de justicia en nombre de las víctimas y que son casos de máxima urgencia, ya que son crímenes todavía en desarrollo. Además, reconoció el deseo de que estos esfuerzos de rendición de cuentas tengan un efecto disuasorio en algunos líderes para que se abstengan de cometer o seguir participando en otros crímenes.

En cuanto a la tarea de recopilación de pruebas, señaló que es un reto cuando se trata de una guerra que todavía está en curso, ya que algunas escenas son difíciles o imposible de recorrer.

Según explicó, a diferencia de las investigaciones realizadas contra los jerarcas nazis, cuando se contaba con documentos oficiales capturados, en esta ocasión no cree que se conseguirá documentos en papel que sirvan como carga procesal para incriminar a los acusados. No obstante, dijo que en cambio podría interceptarse comunicaciones electrónicas o usarse técnicas que no existían décadas atrás, como análisis de ADN o datos de GPS.

El investigador también se refirió al argumento esgrimido por el Kremlin para justificar la guerra: la supuesta desnazificación de Ucrania: “Cuando oigo eso, para mí es como las uñas en una pizarra multiplicadas por mil. Es cruel. Es falso. Este no es un gobierno nazi ni mucho menos. Creo que después de casi 40 años de investigar y perseguir a los autores de los nazis, reconozco a un nazi cuando lo veo. Esto es otro atropello del Kremlin”.

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