Desde la victoria de Trump en 2016, y durante el gobierno de Ron DeSantis, el estado de Florida se ha alejado de los republicanos más moderados y ha adoptado de lleno una agenda trumpista.

El Estado de Florida está en manos del Partido Republicano desde 1999, cuando Jeb Bush, el hijo del ex presidente George H.W. Bush y hermano del también ex presidente George W. Bush, ganó el Estado venciendo al gobernador demócrata Buddy McKay.

Desde entonces Florida ha dado un importante giro a la derecha, y cada década que pasa, la población, en vez de volver al centro del arco político, parece girar más y más a la derecha. Bush siempre fue un republicano moderado, y su sucesor, Charlie Christ, hoy directamente está afiliado al Partido Demócrata.

El giro empezó con el gobernador Rick Scott, quien llegó al poder en 2011, y sobrevivió que el Estado votará por Barack Obama en las elecciones nacionales. Desde entonces, Florida se alejó no solo de los demócratas si no que también de los republicanos moderados. El estado votó masivamente por Trump en 2016 y en 2020, y en 2018, eligió a Ron DeSantis, quien hizo campaña mostrándose incluso más trumpista que Trump.

 

Bajo la dirección de Ron DeSantis y el presidente de la Legislatura Chris Sprowls, Florida por primera vez empezó a aprobar leyes verdaderamente de derecha. A pesar de haber tenido casi 20 años de gobernadores republicanos, la agenda trumpista pisó fuerte en 2018.

Desde entonces, Trump convirtió a Mar-A-Lago en su centro de operaciones y el Partido Republicano prácticamente pasó a tener su sede principal en Florida.

Esto se vio también en la cantidad de afiliados. En 2021, por primera vez en más de 100 años, Florida tiene más afiliados al Partido Republicano que al Demócrata.

Las cifras más actualizadas de la agencia electoral estatal muestran 5.120.076 republicanos registrados y 5.095.008 demócratas. Al mismo tiempo, el número de votantes no afiliados ha aumentado a 3,8 millones. DeSantis ganó el cargo en 2018 por un margen de unos 32.000 votos después de un respaldo clave de Trump, en un año en el que los demócratas superaban en número a los republicanos por más de 250.000 votantes registrados.

Lo que tiene Florida y quedó evidenciado en 2020 es que, a diferencia de otros Estados, los inmigrantes latinos apoyan a los republicanos, y particularmente, a Trump. Este fenómeno no ocurre en otros estados republicanos como Texas, donde los inmigrantes son principalmente mexicanos que votan masivamente a la izquierda.

Impuestos y Superávit Fiscal

Inmediatamente tras llegar al poder, Ron aplicó la regla fiscal conocida como “sin presupuesto no hay gasto“, congelando el gasto hasta que no haya financiación, evitando tomar deuda. Esto llevó al estado de Florida a tener el mayor superávit fiscal de su historia para el ejercicio 2021-2022.

Ron también blindó al Estado de Florida de las persecuciones de la IRS (la agencia federal recolectora de impuestos), que durante el gobierno de Obama había abusado de su poder para investigar y extorsionar a prominentes políticos republicanos, algo de lo que él mismo fue víctima en 2013. A través de un decreto, obligó a los agentes federales a trabajar con las fuerzas locales este tipo de casos.

En mayo de este año, la Legislatura aprobó una reforma tributaria, que proporciona más de 1.200 millones de dólares en rebaja de impuestos y exenciones fiscales, la reforma impositiva más grande de la historia de Florida.

Por último, suspendió todos los impuestos estatales a los combustibles, para bajar los precios de los hidrocarburos luego de que las políticas ecologistas de Biden llevaran a una fuerte suba del nivel de precios.

 

Educación

Tal vez el giro a la derecha más importante hasta ahora fue en materia de educación, en particular, en el combate al adoctrinamiento educativo.

Con la firma del “Stop WOKE Act“, Ron DeSantis prohibió la instrucción de orientación sexual e identidad de género a niños en escuelas primarias, abarcando desde el nivel inicial hasta el tercer grado.

En la ley se especifica que el personal escolar no podrá instruir a los menores en las mencionadas temáticas y los padres podrán demandar a los distritos escolares en caso de que haya violaciones a esta ley.

Además, DeSantis le otorgó mayor poder a los vouchers educativos, negociando personalmente con escuelas privadas para sumarlas al programa. Esto quiere decir que más floridanos van a poder ir a instituciones privadas en vez de al ámbito educativo estatal, donde el adoctrinamiento educativo es más fuerte.

Esta postura marcó un importante cambio respecto a los anteriores gobiernos republicanos de Florida, que siempre defendieron el “Common Core“, que le daba más apoyo a las escuelas públicas y daba rienda suelta a los maestros a hablar de cualquier tema con los alumnos de primaria.

Otra medida importante fue prohibir de la currícula educativa a 41 libros de matemática “con perspectiva de género o racial”. Estos libros son desarrollados por militantes de izquierda y son aprobados por juntas directivas más izquierdistas todavía.

El secretario Richard Corcoran, encargado de la Educación en Florida, explicó que los libros de texto vetados tienen referencias a la “teoría crítica de la raza“, “métodos de enseñanzas nuevas del polémico Common Core” y “un alto contenido de Aprendizaje Socioemocional (SEL)“.

El giro a la derecha en estos temas se completó en mayo, cuando Ron estableció el 7 de noviembre como feriado en Florida por el “Día de las Víctimas del Comunismo”, para conmemorar a todas las víctimas de esta perversa ideología política y económica en la fecha que el comunismo llegaba por primera vez a tomar el control total de un país, con la Revolución Bolchevique en Rusia.

Aborto

Sin titubear, Ron DeSantis promovió leyes para regular el aborto, en anticipo al fallo judicial de la Corte Suprema que derogó Roe v. Wade y le devolvió el poder a los Estados para legislar sobre esta práctica.

El “Protect Life Act” establece que todos los abortos quedan prohibidos a partir de las 15 semanas, una mejora sustancial considerando que durante los anteriores gobiernos republicanos ningún mandatario se animó a reducir el tiempo límite por debajo de las 24 semanas.

La legislación de DeSantis contiene excepciones si el aborto es necesario para salvar la vida de la madre, evitar lesiones graves o si el feto tiene una anomalía mortal, pero no hace excepciones para la violación, el incesto y la trata de personas.

Energía

A pesar de que Ron DeSantis solía estar a favor de medidas para proteger el cambio climático, cuenta que Trump lo convenció de lo contrario.

El 21 de junio de 2021, DeSantis promulgó el Proyecto de Ley 919 de la Cámara de Representantes, que prohíbe a los gobiernos locales imponer prohibiciones o restricciones a cualquier fuente de electricidad.

Varias ciudades importantes de Florida en ese momento, incluido Orlando, Miami y Tallahassee fijaron regulaciones para obtener toda su energía de fuentes renovables. Temiendo que esto lleve a una crisis energética en los centros urbanos más importantes del Estado, Ron decidió prohibir esta legislación. Esto llevó a que las ciudades no puedan prohibir a las empresas generadores de electricidad usar fuentes como gas natural, petróleo obtenido del fracking, y carbón.

Estatus especial para Disney

Tras una disputa con Disney, que prometió que boicotearía la aprobación del “Stop WOKE Act”, Ron DeSantis envió a la Legislatura un proyecto de ley para quitarle el estatus especial de autogobernanza a la empresa, que hace 60 años tenía una serie de exenciones fiscales, condonación de deudas y servicios privados en la zona de Disney World, en Orlando.

“Si Walt Disney viera en lo que se ha convertido su empresa, no creo que estaría muy contento“, aseguró el gobernador durante la firma de la ley. “La cooperación que se desarrolló hace cinco décadas y benefició mutuamente a ambas partes, ha sido aprovechada por la nueva dirigencia de la empresa para influir en la política del Estado“.

De esta manera, Florida dejó de tener un trato preferencial con una mega-corporación, algo que muchos republicanos más bien libertarios venían pidiendo hace mucho tiempo, pero ninguno de los anteriores gobernadores había atendido.

Salud

DeSantis mantuvo una posición más bien escéptica de la pandemia. No dudó en acusar a China por la liberación del virus, resistió los intentos por implementar un sistema de voto por correo universal, y durante el 2020 aprobó el uso de varios medicamentos alternativos para tratar el COVID.

También se opuso tajantemente a los cierres por la cuarentena y al pase sanitario. Desde el inicio de la pandemia se dedicó a resistir que los comercios cierren sus puertas, y cuando llegó Biden, giró sus esfuerzos en evitar que la vacunación sea obligatoria en el Estado de Florida.

En septiembre del 2021, nombró al prestigioso doctor Joseph Ladapo, como ministro de Salud de Florida, quien rápidamente se encargó de eliminar la vacuna obligatoria. “El estado promoverá la buena salud, y la vacunación no es el único camino para lograrlo. Esto se ha tratado como una religión, y no tiene sentido. La vacunación, tener un peso saludable, ejercitar más y comer más frutas y verduras, todo es importante”, aseguraba Ladapo durante su presentación.

Inmigración y Fuerzas Armadas

Florida se convirtió en uno de los estados más duros contra la inmigración ilegal. En sus discursos, DeSantis defendió a los inmigrantes legales que pasaron por todos los procesos para conseguir sus visas y están en Florida legalmente.

Desde la llegada de Biden y su apertura total de las fronteras, DeSantis ordenó a los alguaciles de Florida a aplicar sus propias medidas contra la inmigración, algo que entra en conflicto con el accionar de la Policía Fronteriza de Biden, pero que varios estados fronterizos están tomando, como Texas.

En junio de 2019, firmó un proyecto de ley contra para que Florida no pueda ser nunca una “ciudad santuario”, en medio del escándalo de ese año cuando 14 estados (dominados por los demócratas) anunciaron que no honrarían las detenciones de la Policía Fronteriza de Trump.

En junio de 2020, DeSantis firmó un proyecto de ley que exige que los empleadores gubernamentales y las empresas privadas que tienen contratos con el gobierno utilicen E-Verify, una página web del Estado que chequea antecedentes penales y situación migratoria de una persona antes de contratarla.

Ley de Armas y Fuerzas Armadas

Después del tiroteo en la escuela secundaria Stoneman Douglas de 2018 en Parkland, DeSantis expresó su apoyo a la contratación de agentes de la ley retirados y veteranos militares como guardias armados para las escuelas, y trató de implementar una legislación para que los profesores puedan ir armados a la escuela, aunque sin éxito.

También se opuso a la ley que firmó su antecesor, que prohibía las modificaciones a las armas de fuego, agregaba un período de espera obligatorio de tres días para la compra de armas y elevaba la edad legal para comprar armas de 18 a 21 años, todas medidas que derogó en su primer año en el cargo.

En noviembre de 2020, DeSantis anunció que el Estado no perseguiría judicialmente a las personas que utilicen sus armas de fuego para abatir a personas que estén saqueando o atacando su propiedad en contexto de una protesta. Por el contrario, definió al bloque de tráfico durante una protesta como un delito grave y aseguró que impondría fuertes sanciones a quienes lo hagan.

Por último, en diciembre del año pasado, DeSantis ordenó crear una fuerza cívico-militar propia del Estado para apoyar en tareas logísticias y de control ciudadano durante emergencias, como desastres naturales.

Históricamente este rol lo cumple la Guardia Nacional de Florida, que si bien responde a las necesidades del Estado, en última instancia es una fuerza federal que depende del Pentágono y la Casa Blanca.

Esto fue una respuesta a un choque que ocurrió en 2021, cuando DeSantis había movilizado a la Guardia Nacional para repartir respiradores en todos los hospitales de Florida, pero Joe Biden ordenó que solo se repartan en algunos lugares y el resto se deje de reserva.

Esta disonancia llevó a que DeSantis cree su propia milicia local para este tipo de tareas. Si bien existen otros 22 estados que tienen estas Guardias estatales, entre ellos California, Texas y Nueva York, los republicanos de Florida anteriormente nunca habían querido implementar una medida así.

 

Fuente: La Derecha Diario

Por admin

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