Nuevo golpe a la libertad de expresión en Rusia. La periodista rusa Marina Ovsyánnikova interrumpió en marzo pasado el principal informativo de la televisión pública con una pancarta en contra de la guerra de Ucrania y contra Vladimir Putin. Inmediatamente fue detenida y multada por su desafío. Su vida desde entonces transcurría con cierta calma hasta que este fin de semana ha sido detenido cerca de su casa, según informaron en su cuenta de Telegram sus abogados.

Marina ha sido detenida. Desconocemos su ubicación”, escribieron debajo de unas fotografías en las que se ve a dos agentes de la Policía llevarse a la periodista en una furgoneta blanca. Uno de sus abogados, Dmitri Zajvatov, confirmó a la agencia oficial rusa RIA Nóvosti la detención de Ovsyánnikova.

 

“Supongo que tiene algo que ver con su protesta” el pasado viernes en un puente cerca de las murallas del Kremlin con una pancarta y dos muñecas con pintura roja en el rostro y la ropa en el suelo, según un vídeo colgado ese día en su canal de Telegram.

Ovsyánnikova, redactora del Canal 1, interrumpió el 14 de marzo la emisión en directo del telediario nocturno (Vremia) realizando proclamas y blandiendo un cartel contra la ofensiva militar rusa en Ucrania.

En la pancarta la periodista había escrito que el presidente ruso Vladímir “Putin es un asesino, y sus soldados son fascistas. 352 niños han muerto. ¿Cuántos más tienen que morir para que usted pare? (la intervención bélica en Ucrania)”.

 

Ovsyannikova está considera por muchos como una heroína de la libertad de expresión. No solo desafió al régimen irrumpiendo en un informativo en directo sino que horas antes, en las redes sociales, publicaba un vídeo disculpándose por lo que está ocurriendo en Ucrania: “Es un crimen y Rusia es el agresor”.

Además, añadía que “la responsabilidad de esta agresión recae sobre un hombre: Putin. Mi padre es ucraniano, mi madre es rusa, y nunca fueron enemigos”, señalaba la periodista, que portaba un collar con los colores de las banderas ucraniana y rusa. “Desafortunadamente, a lo largo de los últimos años he trabajado para Channel One. He hecho propaganda del Kremlin y estoy muy avergonzada por ello, por haber permitido a la gente mentir desde las pantallas de televisión y que el pueblo ruso haya sido zombificado”, apuntaba Ovsyannikova.

Antes de terminar, la periodista de la televisión rusa quiso hacer referencia a lo ocurrido en 2014: “No protestamos cuando el Kremlin envenenó a Navalny. Simplemente observamos en silencio este régimen inhumano. Ahora todo el mundo se ha alejado de nosotros y diez generaciones de nuestros descendientes”.

La Justicia rusa declaró culpable a la periodista por la organización o celebración de un acto público sin notificación y le impuso una multa de 30.000 rublos (277 dólares), una pena que sorprendió al mundo entero teniendo en cuenta que el parlamento rusa había aprobado recientemente un decreto que establecía condenas de hasta quince años de cárcel a aquellas personas que difundieran públicamente informaciones contra el Ejército ruso.

Marina se convirtió después en colaboradora del diario alemán “Die Welt”, trabajo que dejó a principios de julio, según el portal independiente en ruso Meduza.

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