Se desmantelaron las operaciones de venta de Correios, Petrobras y Comunicaciones Brasileñas, entre otras empresas estatales de importante envergadura. Los mercados reaccionaron negativamente y las acciones cayeron un 3,22% en su primera sesión del año.

A tan solo unas pocas horas de haber asumido, el presidente Lula da Silva decretó la completa anulación de todas las privatizaciones que habían sido programadas por el expresidente Jair Bolsonaro.

Se trata de una gran cantidad de contratos previstos para el 2023 o en proceso de estudio, con inversiones millonarias asociadas a cada uno de los proyectos.

El Decreto Oficial de Lula revoca la iniciativa de su predecesor, y rápidamente anula la transferencia al sector privado de las siguientes entidades estatales:

  • Petróleo Brasileiro (Petrobras)
  • Empresa Brasileña de Comunicaciones (EBC)
  • Empresa Brasileña de Correos y telégrafos (Correios)
  • Empresa de Tecnología e Información de la Seguridad Social (Dataprev)
  • Nuclebrás Equipamentos Pesados ​​​​SA (Nuclep)
  • Servicio Federal de Procesamiento de Datos (Serpro)
  • Almacenes e inmuebles propiedad de la Empresa Nacional de Abastecimiento
  • Empresa Brasileña de Administración de Petróleo y Gas Natural SA (PPSA)

De esta manera, Lula vuelve a boicotear el proceso de reformas estructurales en Brasil por segunda vez (la primera hacia el año 2003 con sus primeras dos presidencias). Los decretos no tienen incidencia en las privatizaciones que ya se efectuaron exitosamente entre 2019 y 2022, pero el Gobierno del PT se muestra reacio a la administración privada.

Los mercados reaccionaron negativamente ante la rapidez de los decretos de Lula y el aborto al proceso reformista. La bolsa de valores de São Paulo se derrumbó un 3,22% en la primera sesión del 2023, y retrocedió hasta los 106.202,63 puntos en la jornada del lunes.

El discurso de apertura del Presidente desalentó profundamente a los inversores, ya que fue eliminada la imagen de “moderación y centrismo” que pretendía mostrar en la campaña por la segunda vuelta electoral.

Lula apuntó contra la reforma laboral de Bolsonaro, resaltó el “rol conductor” del Estado en la economía, destacó el comercio intra-Mercosur por sobre la apertura internacional y lanzó severas críticas al techo de gastos establecido desde 1998 por el expresidente Cardoso. Todas estas declaraciones enterraron la moderación y el centrismo político.

La firma Petrobras fue una de las más afectadas por el revés bursátil, ya que sus títulos se contrajeron hasta un 6% y pasaron a cotizar en torno a los R$ 23. La anulación de la privatización significó un severo golpe al potencial inversor del sector privado en la empresa, así como el proceso de recapitalización.

Asimismo, Lula confirmó que el socialista-ecologista Jean Paul Prates se desempeñará como nuevo director de Petrobras. Los mercados esperan que la nueva dirección de la empresa priorice criterios políticos sobre tarifas y explotaciones, en lugar de criterios racionales como los que seguiría una empresa privatizada.

Por admin

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