Javier Milei declaró que está pensando en convertirse al judaísmo.

Cuando Milei inició su andar en la política, conoció a un rabino de casualidad, dijo que hablaron tres horas y nada fue igual. Desde entonces al diputado libertario le gusta mostrar en su celular cómo recibe y lee la Parashá de la semana (son partes de la Torá en el judaísmo).

Esa lectura es el punto de partida de una rutina que se volvió sagrada: el rabino le propone un tema de conversación y le da 10 minutos para pensarlo en silencio y ahí empieza una conversación que colocó a Javier Milei, en una «plenitud espiritual».

Esos encuentros con ese maestro no sólo definen el plano interior, sino que delinean cada paso del recorrido que este laureado economista espera hacer en su hasta ahora brillante carrera política. Los que lo conocen saben que en esas charlas, le da forma a lo que da por seguro: su futura Presidencia de la Argentina.

Los nombres del gabinete que proyecta Javier Milei

Ese proyecto ya tiene nombres con los que pasa horas planificando. Son los supuestos integrantes de su gabinete a los que suele recibir en un hotel cinco estrellas porteño con limonada en la mano. Ahí, con un tono mucho más calmo y controlado que el que suele mostrar, organiza los planes. Nada de obra pública pagada desde el Estado, un histórico achicamiento del gasto público y un considerable baja de impuestos en la mayoría de las áreas de la economía del país.

El enigma detrás del «Peluca» conocido así en las redes por su pelo excéntrico intenta ser descifrado de forma errónea por analistas, políticos, pero sobre todo por los estrategas de campaña que cada día ven llegar noticias peores desde las encuestas. El sueño de Milei podría prosperar, ya que cada día crece y se acerca mas a lugares impensables para todos.

El reencuentro reciente con su padre

De su vida privada se sabe muy poco: que su papá era un hombre trabajador y honesto dedicado a manejar un colectivo. Supo pasar de chofer a empresario pero en el camino tuvo algunos desencuentros con su hijo Javier, teniendo poco contacto hasta que Alberto Fernández ganó las elecciones y una reunión los volvió a unir, su mamá era ama de casa, todos de Villa Devoto, clase media, escuela católica. Al Milei niño y adolescente no le interesaba la Biblia cuando iba al colegio pero ahora en la autopista veloz de su carrera política siente que encontró la paz en la Torá.

En la rapidez de esto, cuesta asimilarlo. Son eternos los registros de sus desbordes cuando era economista mediático y después, lanzado a la política, en sus actos de campaña y en este vaivén que lo tiene ahora de diputado nacional y protagonista de la vida política y electoral argentina para el año que viene.

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