Visiblemente ofuscado, el presidente socialista decretó la intervención del Distrito Federal por las protestas de manifestantes opositores en su contra.

En respuesta a las manifestaciones de la oposición contra su gobierno, que terminaron en la irrupción de las protestas en los edificios de los tres poderes de gobierno, el presidente Lula, refugiado en Araraquara, Sao Paulo, decretó la intervención federal del Distrito Federal.

De esta manera, el socialista remueve del cargo al gobernador Ibaneis Rocha, bajo el pretexto de que no estaba reprimiendo a los manifestantes de derecha como él había ordenado, y en su lugar colocó a Ricardo Garcia Capeli, un interventor aliado suyo.

Los manifestantes reclaman que el paquete de medidas de emergencia que tomó Lula por decreto pasen primero por el Congreso Nacional, además de reclamar por una auditoría de los códigos fuente de las máquinas electrónicas que se utilizaron para las elecciones de noviembre del año pasado.

Lula, quien hace pocos días estaba gritando en el Pálacio do Planalto que él siempre estaría con el pueblo, se negó a regresar a Brasilia luego de su visita a Sao Paulo este domingo cuando cientos de miles de manifestantes estallaron en protesta en la Plaza de los Tres Poderes.

En vez de dar la cara, el presidente de extrema izquierda se replegó en el estado paulista y ordenó la intervención federal de la capital de Brasil. Se espera que Garcia Capeli despeje las protestas antes que Lula regrese a la casa de gobierno, aunque ya se han registrado varios efectivos de la Policía Militar que se niegan a reprimir.

Fuente: La Derecha Diario

 

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