La Lista Terminal es una nueva serie de Amazon Prime Video producida y protagonizada por Chris Pratt que ha despertado reacciones totalmente opuestas entre audiencia y crítica pagada, convirtiéndose en el glorioso regreso del héroe de acción americano.

La mayoría de los críticos a sueldo de medios mainstream la odian por tratarse de “porno de venganza de derecha”, y acusan a sus fans de ser conservadores y amantes de las armas rebosantes de masculinidad tóxica; mientras que la audiencia la alaba por su trepidante acción y suspense, su calidad de producción y por haber devuelto el brillo al género del thriller de acción, que últimamente había sido empañado por la ideología woke.

En cualquier caso, esta serie basada en la novela homónima de Jack Carr, se ha convertido en la producción más vista de Amazon tras su estreno el pasado 1 de julio, por lo que se puede inferir que el público estaba sediento de historias con los elementos clásicos del cine de acción, y que la narrativa woke alimentada con cuchara por la crítica progresista empieza a derrumbarse.

¿De qué trata The Terminal List?

La Lista Terminal cuenta los problemas por los que tiene que atravesar el teniente comandante de los Navy SEALs James Reece, después de que su pelotón fuera masacrado en una emboscada durante una misión encubierta.

Afectado por el síndrome de estrés postraumático, James Reece vuelve a su casa con su familia atormentado por la culpa, y una serie de extraños sucesos le hacen dudar entre si está siendo víctima de una conspiración política o si todo es fruto de una paranoia patológica provocada por daños neuronales.

 

Estas dudas y falta de confianza en sí mismo alimentadas en los primeros capítulos nos hacen temer que la serie se va a convertir en la enésima historia de deconstrucción de un personaje masculino y que tornará en un drama psicológico en el que la verdadera protagonista será la terapeuta que le haga ver que la violencia tan propia del género masculino no es el camino, y que todo se superará aceptando su culpabilidad innata por ser un padre de familia, cristiano y militar del «imperio estadounidense».

Pero no. Estas dudas se disipan de un plumazo en el segundo de los 8 capítulos, y tanto James Reece como los espectadores nos embarcamos en un satisfactorio viaje de venganza, acción y violencia legítima como hacía tiempo no teníamos la oportunidad de ver en una producción de alto presupuesto.

Estrenada de golpe y pensada para un binge-watching nocturno —el tono de la serie es muy oscuro tanto a nivel cromático como argumental—, The Terminal List te atrapa en una historia en la que verdaderamente te preocupas por lo que le pase a su héroe, y en la que sufres y disfrutas por igual con cada nombre que va tachando de su lista de objetivos.

La serie es un placer culpable, como las películas de los héroes de acción de los 80, pero mucho más realista y creíble, con una calidad de producción sublime que supone todo un hito para la apuesta de Amazon por su servicio de streaming.

Uno sabe que James Reece no se detendrá ante nada y ante nadie para cumplir su venganza, y deseas fervientemente que no pare, aunque tenga que derribar los cimientos del Deep State en Washington DC, Arlington o Langley.

Probablemente sea esto último lo que verdaderamente pone tan nerviosos a los críticos especializados, siempre tan proclives a la genuflexión ante el establishment. Lo de la masculinidad tóxica es una mera excusa para atacar a La Lista Terminal por exponer la corrupción política con las corporaciones farmacéuticas, que conspiraron para llevar a cabo ensayos de fármacos experimentales sobre soldados sin su consentimiento.

Por admin

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