El Colegio de Psicólogos de Ontario (CPO) pretende que Jordan Peterson se someta a un “programa de entrenamiento” obligatorio para mejorar sus declaraciones en público.

Según publicó Peterson en Twitter, deberá “seguir un curso de formación de este tipo, con informes que documenten mis ‘progresos’ o enfrentarme a un tribunal en persona y a la suspensión de mi derecho a ejercer como psicólogo clínico autorizado”.

Según Peterson, el Colegio de Psicólogos de Ontario le comunicó esta decisión después de haber recibido apenas una docena de quejas de personas que se sintieron “dañadas” por algunas de sus declaraciones de los últimos cuatro años. Estas personas no son ni han sido pacientes del Dr. Peterson ni él guarda relación alguna con ellos, sino que serían personas que aseguran que las opiniones de Peterson causan daño a muchas personas, así en general.

A pesar de lo inespecífico y anecdótico de las acusaciones, el CPO parece haberse tomado con mucho celo la cuestión, y ha decidido dar ejemplo para mitigar el infinito daño causado por las palabras, pensamientos y opiniones de Peterson en contra de algunas cuestiones psicológicas y psiquiátricas de la actualidad que no son en absoluto perniciosas ni hacen daño, como, por ejemplo, diagnosticar problemas de identidad de género a todo quisque y recomendar inmediatamente someterse a tratamiento hormonal y a operaciones quirúrgicas de mutilación genital.

Terapias de conversión para Jordan Peterson del Colegio de Psicólogos de Ontario

Idiotez de la Semana: ¿terapia de conversión para Jordan Peterson?Jordan Peterson hablando con los asistentes en la Cumbre de Acción Estudiantil 2018 organizada por Turning Point USA en el Centro de Convenciones del Condado de Palm Beach en West Palm Beach, Florida. (Gage Skidmore)

Aunque el muy progresista Colegio de Psicólogos de Ontario probablemente se opone a las “terapias de conversión” para colectivos LGBT, parece que su paraguas protector woke no abarca a las terapias de conversión para conservadores. Queda por ver en qué consistirá la formación.

No sabemos si los del Colegio de Psicólogos de Ontario pretenden que esta formación se lleve a cabo en un campo de reeducación, al más puro estilo de las dictaduras comunistas china y norcoreana, o si bien barajan la posibilidad de utilizar alguna avanzada y muy científica técnica psicológica para que Jordan Peterson empiece a pensar mejor.

Como sugerencia, y acorde a la actitud tomada por el CPO, les recomendamos la llamada Técnica Ludovico, que consiste en sentar a Jordan Peterson frente a una pantalla de cine, atado con una camisa de fuerza, con electrodos en su cráneo y con sus párpados abiertos a la fuerza por unas pinzas metálicas, mientras un psicólogo con bata blanca vierte gotitas de colirio en sus ojos para que pueda observar escenas de ultraviolencia. Todo esto bajo los efectos de un fármaco experimental que le haría aborrecer esas ideas.

Entre las imágenes ultraviolentas que obligarían a ver a Peterson, podrían aparecer sus propias entrevistas en las que destroza argumentativamente a feministas, capturas de pantalla de algunos de sus tweets lapidarios en contra del wokeismo, o vídeos en los que explica las miserias del izquierdismo. Todo esto intercalado con el documental de What is a Woman?, así como con intervenciones de su nuevo jefe, Ben Shapiro.

Otra posibilidad sería emplear la técnica de la habitación 101, popularizada por 1984, la novela distópica de George Orwell que parece haberse convertido en manual de instrucciones de la izquierda. Empleando la neolengua del Gran Hermano, para el COP, Jordan Peterson sería culpable de haber cometido un “crimental”, y algo habrá que hacer con él.

Estamos seguros de que con alguna de estas terapias vanguardistas conseguirían que Jordan Peterson empezara a pensar “correctamente” o que, como mínimo, al menos dejara de criticar públicamente a Justin Trudeau y a la izquierda.

Si todo esto fallara y Jordan Peterson continuara negándose a obedecer y siguiera abriendo los ojos de la gente ante el totalitarismo que padecemos, el Colegio de Psicólogos de Ontario podría optar por otras opciones más drásticas y efectivas, como clavarle astillas bajo las uñas o suministrarle directamente en su cerebro una dosis de plomo en cápsulas de 9mm.

Todo sea por mantener el buen nombre y la reputación científica de la psicología y del ilustre, imparcial y apolítico Colegio de Psicólogos de Ontario. Aunque mejor no darles ideas.

Fuente: El American

Por admin

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