Elon Musk, el nuevo dueño de la red social Twitter, planea habilitar las cuentas que han recibido una suspensión permanente, entre las que se encuentra la del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Este jueves el director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, ha completado la compra de la red social Twitter por un valor de 44,000 millones de dólares y ha llevado a cabo el despido de sus principales directivos.

Musk es, asimismo, el actual director ejecutivo de la empresa, cargo que ostentará de forma interina hasta que encuentra a otra persona que reemplace a Parag Agrawal, hasta ahora el CEO y uno de los directivos despedidos, como ha informado una persona próxima a este asunto a Bloomberg.

Una de las primeras medidas que adoptaría sería la de habilitar las cuentas de usuario que habían sido suspendidas de forma permanente, porque el directivo no cree en las prohibiciones de por vida, según la misma fuente.

Esta captura de video tomada de un video publicado en la cuenta de Twitter del multimillonario jefe de Tesla, Elon Musk, el 26 de octubre de 2022, muestra a Musk cargando un lavabo cuando ingresa a la sede de Twitter en San Francisco.
Esta captura de video tomada de un video publicado en la cuenta de Twitter del multimillonario jefe de Tesla, Elon Musk, el 26 de octubre de 2022, muestra a Musk cargando un lavabo cuando ingresa a la sede de Twitter en San Francisco. (AFP/Getty Images North America/TNS)
Una de esas cuentas es la del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump. Twitter, aunque también Facebook, Instagram y YouTube, le bloqueó el acceso a la red social después de la publicación de una serie de mensajes incendiarios durante el asalto al Capitolio, el pasado 6 de enero de 2021.

Con el cierre de esta compra, Musk asegura que ha “liberado al pájaro”, en referencia al logotipo de la red social, cumpliendo de esta forma el que era el motivo principal por el que quiso adquirir Twitter: promover la libertad de expresión.

El magnate ha sido en los últimos tiempos muy crítico con las políticas de moderación de la plataforma. A principios de año lanzó una encuesta para sus seguidores, a quienes recordó que “la libertad de expresión es esencial para una democracia que funcione” y preguntó si consideraban que Twitter se adhería “rigurosamente” a este principio.

“Dado que Twitter funciona como un ágora de facto, no adherirse a los principios de la libertad de expresión socava fundamentalmente la democracia”, defendió entonces. Con anterioridad, en otra encuesta, había planteado la necesidad de que el algoritmo de Twitter fuese de código abierto.

Este jueves, Musk se dirigió en primer lugar a los anunciantes, a quienes ha asegurado que ha comprado Twitter “porque es importante para el futuro de la civilización tener un ágora común digital, donde una amplia gama de creencias puedan debatirse de una manera sana, sin recurrir a la violencia”.

Aseguró también que “hay en al actualidad un grave riesgo de que los medios de comunicación se escondan en las cámaras de resonancia de la extrema derecha y la extrema izquierda que generen más odio y dividan nuestra sociedad”. Esta polarización la vincula con la búsqueda de los clics, que posteriormente se traducen en dinero.

Aunque también ha dicho que esta red social “no puede convertirse en un paisaje infernal del gratis para todo, donde se puede decir todo sin consecuencias”. Para ello apuesta por la experiencia personalizada y por la publicidad “que sea lo más relevante posible” para las necesidades de los usuarios.

La decisión tiene lugar tan solo un día después de que Musk anunciara a los empleados de la plantilla que se retractaba de despedir al 75 por ciento de los trabajadores, como había pensado en un principio.

Con todo, la compra de Twitter por parte del multimillonario podría afectar al funcionamiento de la plataforma, que engloba a gran parte del sistema político y de los medios de comunicación de todo el mundo.

Por admin

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