La semana pasada empezó la nueva era de Twitter con Elon Musk al frente, y los cambios son evidentes.

Desde los primeros compases tras su toma de posesión, empezaron a resurgir cuentas que habían sido bloqueadas y a proliferar los mensajes jocosos con palabras y noticias que antes eran censuradas. Salvando las diferencias, la situación hacía recordar a las expresiones de júbilo vividas durante la caída del Muro de Berlín.

Una noticia en concreto se ha convertido en el ejemplo perfecto de lo que este cambio de rumbo de Twitter puede suponer para la libertad de expresión, y las repercusiones políticas y sociales que puede conllevar.

Tras el condenable asalto con un martillo sufrido por Paul Pelosi en su residencia, el aparato mediático demócrata se puso manos a la obra para instrumentalizar políticamente el asunto, acusando al asaltante de ser un seguidor de QAnon y prácticamente señalando a Trump como instigador directo del ataque.

Si esta situación se hubiese producido antes de la llegada de Elon Musk a Twitter, el férreo control de la información por parte de los demócratas hubiese tallado en piedra esta explicación. Sin embargo, la grieta en la narrativa que supone el nuevo Twitter ha permitido que esta versión sea cuestionada.

El “pájaro liberado” de Elon Musk ha proporcionado información e imágenes sobre el suceso que hacen que la ciudadanía pueda albergar una duda razonable de si la explicación dada por los demócratas es real. Ahora se puede valorar si, como dicen los demócratas, se trató de un asalto por parte de un seguidor exaltado de Trump o si, por el contrario, Paul Pelosi podría conocer a su agresor, quien le habría atacado por motivos privados y no políticos.

Lo que antes hubiese quedado relegado a una teoría de la conspiración en oscuros foros de Internet, ahora es motivo de debate en la plaza pública de Twitter. Más allá de qué fue lo que verdaderamente sucedió en el hogar de los Pelosi, lo importante es que los nuevos aires en Twitter han permitido desenmascarar el feroz control de la narrativa existente hasta ahora.

Que cada uno tenga acceso a toda la información para contrastar y con la que poder formarse una idea de la realidad con criterio propio bien vale $44 mil millones.

Fuente: El American

Por admin

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