Creo, amigo conservador, que las caricaturas, beatificas o demoniacas, de George Soros son tontas. Pero sé que el Soros real tiene una gran influencia, mayormente negativa, en nuestros tiempos. Por eso me parece importante entender a ese Soros real.

Matt Palumbo, autor de libros como Dumb and Dumber: How Cuomo and de Blasio Ruined New York y Debunk This!: Shattering Liberal Lies nos presentó en enero de este año su nuevo libro The Man Behind the Curtain: Inside the Secret Network of George Soros.

La editorial Simon & Sschuster presenta el libro afirmando que “nadie más en la política moderna tiene, ni de cerca, el poder y la influencia de George Soros” para prometer que al lector que “en ningún otro lugar leerá una documentación tan extensa sobre su influencia como en este libro”. Que nadie esté siquiera cerca del “poder e influencia” de Soros es una exageración, pero que su “poder e influencia” son reales y grandes, que los obtuvo invirtiendo mucho dinero con gran eficiencia de largo plazo en hacer avanzar ideas radicales y que de esa eficiencia no están cerca otros filántropos progresistas, son hechos.

El libro de Palumbo retrata sinceramente al Soros real y documenta bien el alcance de su red. Y eso importa porque hay dos Soros: el especulador financiero polémico, incluso para quienes reciben sus fondos de filántropo progresista, padrino de una nueva izquierda que rehizo su antiguo “internacionalismo proletario” en un anticapitalismo globalista de “teoría crítica” neo-marxista; y el Soros del mito plasmado en teorías conspirativas alucinantes, un mito que resulta muy útil a los defensores de Soros para descalificar críticas serias, calificándolas falsamente de “teorías conspirativas” y/o antisemitismo.

Palumbo habla del Soros real. Y documenta como la red de filantropía progresista de Soros influye directa e indirectamente en medios de comunicación, universidades, escuelas de periodismo y organizaciones “independientes” de periodistas, figuras claves de los medios y la política, logrando así influir desde en la política local hasta en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y muchos otros países, así como en organizaciones multinacionales oficiales y oficiosas.

Dirigido primordialmente al público americano, el libro detalla principalmente la influencia de la red Soros en la política americana. Palumbo explica cómo Soros ha logrado influir en los medios para modelar, hasta donde es posible, la forma en que gran parte del público americano percibe ciertos hechos noticiosos. Y la agenda mediática de Soros, según Palumbo, hace una misma cosa de promover la ideología radical que suscribe y proteger sus intereses de negocios.

Soros provino de las “profecías autocumplidas” de los mercados bursátiles para crear su concepto financiero de reflexividad, que Palumbo explica como un brillante logro mediante el que la agresiva especulación en corto de Soros gana porque en ciertos momentos y mercados ocurre justamente lo que Soros “hizo” que ocurriera.

El filántropo multimillonario partió del que las expectativas marcan la realidad y entendió que lo que podía afectar temporalmente ciertos precios en los mercados financieros también funcionaría de forma acumulativa en el “mercado de las ideas” que precede y condiciona al de la política. Así que Soros apuesta “en corto” en los mercados de valores y a largo plazo en el mercado de las ideas y la política.

Palumbo declaró en una entrevista del programa “Facts Matter” del servicio EpochTV del Epoch Times, que Alexander Soros, hijo de George Soros, y quien dirige la Open Society Foundation en 2017, recibió 18,000 millones de dólares de su padre para financiar su agenda en todo el mundo. Es mucho dinero, pero poco para el alcance de su esfuerzo global de influencia a largo plazo para impulsar ideas y causas de izquierda radical en todo el mundo. Funciona porque la red de Soros es eficiente, tanto en obtener el máximo de influencia política y cultural de cada dólar, como en interconectar y potenciar todo lo que financia.

Soros es uno de los capitalistas progresistas más exaltado que criticado por la izquierda académica, que han financiado directa e indirectamente al neomarxismo woke de Occidente. Pero Soros probablemente ha sido el más eficiente entre esos filántropos del radicalismo antioccidental.

 

Escrito por: Guillermo Rodriguez para El American

Por admin

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